jueves, 19 de mayo de 2011

Valor Asociativo

Dentro del valor asociativo, como se menciono al principio del trabajo es una cultura indígena lo cual es muestra de nuestro pasado prehispánico y es necesario considerar su rescate, este valor lo podemos encontrar dentro del sentido de la identificación que hay hacia las culturas indígenas en Mexico, y mas en nuestra comunidad;  en base a 100 encuestas realizadas los resultados nos muestran los siguiente: que la gente no conoce o conoce poco sobre esta cultura ya que solo la relaciona con las artesanías que ellos tienen a la venta,  asi como también con distintos grupos musicales que han surgido en los últimos años, y la gente que conoce algo sobre este pueblo es lo relacionado a los usos del peyote,  porque como es sabido los huicholes le dan un uso ceremonial y un valor sagrado ya que con esto llevan a cabo los rituales dentro de esta ceremonia de Wirikuta y mucha gente ve con morbo el uso del peyote ya que varias personas han asistido a este lugar solo por la ingestión del peyote y por sus efectos psicotrópicos
Por otro lado encontramos que la gente también los relaciona pero de manera negativa, ya que solo los reconocen porque se encuentran en las calles debido a la situación de pobreza extrema tienen que emigrar hacia las ciudades o inclusive hacia Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, la gente nos mencionó en las encuestas que los reconocen solo porque están pidiendo limosna en las calles.
Y en base a las propuestas de los encuestados, nos mencionaron que deberían ayudarles en el sentido, de que tuvieran las mismas condiciones de vida que el resto de la gente como lo es trabajo y vivienda, asi como la integración de ellos a la sociedad, tal como lo menciona el articulo 2°, apartado B, de la Ley Indigena de México:
“[…]la federación, los estados y los municipios, para promover la igualdad de oportunidades de los indígenas y eliminar cualquier práctica discriminatoria, se establecerán instituciones y se determinaran las políticas necesarias para garantizar la vigencia de los derechos indígenas y el desarrollo integral de sus pueblos y comunidades[…].
 Aunque la mayoría de las comunidades indígenas, dentro de sus valores y creencias son muy conservadores y por lo cual casi no permiten el acceso de personas del exterior, lo cual dificulta su integración a la sociedad ya que ellos desean mantener esas creencias y asi como también tienen sus propios sistemas de leyes; además de estar protegidos por la ley antes mencionada, no se puede proceder legalmente en su contra en caso de cometer algún ilícito; y por otro lado ellos tambien se han visto alcanzados por la globalización, lo podemos ver en el uso de ciertos objetos tales como cámaras digitales, zapatos y ropa de marca, reproductores de MP3, e inclusive son mejores que los de la mayoría de las personas, lo cual hace pensar que su situación economica no es tan mala como se piensa al tener ese poder adquisitivo.

domingo, 15 de mayo de 2011

Valor Estetico

En este apartado hablamos sobre uno de los temas centrales de la investigacion el cual es la descripcion del ritual en si.
            Y en esta edicion incluimos un link donde pueden visitar y unirse a la causa de salvar este lugar, ya que se planea construir una mina en esa zona.

                                     http://www.facebook.com/pages/Salvemos-Wirikuta/
"Mar-Akame"

Todo inicia, el mar-akame, guía espiritual de la comunidad pues sólo él puede ver al venado azul, Kauyumari, hermano mayor de los huicholes, y representante de los dioses  con él van los peyoteros, peregrinos, de su comunidad y diferentes pueblos, encaminándose a Wirikuta ; irán en camión hasta la entrada al desierto, después caminarán varias horas para llegar al lugar sagrado a recolectar peyotes. Antiguamente todo el trayecto se hacía a pie; en el grupo van dos niños con el rostro cubierto, requisito indispensable para quienes inician su primer viaje a Wirikuta.
Los peyoteros adornan sus sombreros con colas de ardillas, plumas de colores y plumas de guajolote; desde el día anterior a la salida se abstienen de cualquier contacto sexual y reducen al máximo su consumo de alimento y bebida. Para comenzar el viaje, los huicholes realizan diversos rituales preparatorios para el encuentro con los dioses, la caza del venado es el más importante, pues, es un acto fundamental para protegerse de los peligros, así como para llevar a cabo la ceremonia en la que se ofrecerá la sangre del animal a los dioses en el lago de tateimatinieri. 

Tras días de trayecto de a Wirikuta, el primer ritual de importancia es la confesión de los actos sexuales que los peyoteros han cometido a lo largo de su vida, esto se lleva a cabo cuando los peregrinos han alimentado al fuego, Tatehuari, dios protector de los huicholes; es el mar-akame quien dirige la ceremonia donde los peyoteros se confiesan uno a uno, y anudan un lazo que, al final, es lanzado al fuego.
Antes de llegar al lugar de los dioses, lo peyoteros tendrán que pasar a través de puertas míticas. Después de la confesión se atraviesa la puerta donde chocan las nubes, pasando del estado profano al sagrado, se paran en línea mirando hacia Wirikuta, el mar-akame pasa sus plumas sagradas por el cuerpo de cada uno de ellos y pide a Kauyumari, "el hermano mayor", que les ayude a cruzar.  Luego de cruzar la puerta se encuentran en la morada de "las Madres del agua", tateimatinieri, manantial de agua sagrada; luego siguen a otro manantial sagrado, toi-mayau, morada de "las Madres de los niños", en esta pequeña laguna los peyoteros dejan ofrendas en el agua: nierikas, sangre de venado, plumas; sus objetos más valiosos y sagrados, traídos del kalihuey (templo). Después el mar-akame pondrá un poco de agua en la cabeza de los asistentes, y los peyoteros llenarán sus bules con agua y los llevarán a sus comunidades, donde rociarán milpas, animales y a sus familias .
Al día siguiente se cruza la puerta Wakirikitema pidiendo permiso a los dioses para entrar a Wirikuta, el guía realiza una limpia a todo el grupo y entran en la meseta donde viven los dioses. Ya en el ámbito sagrado, se ponen en fila, como verdaderos guerreros y el mar-akame mira hacia el horizonte hasta encontrarse con el venado azul, si no lo descubre, la cacería habrá terminado y tendrán que regresar a casa sin nada; empieza a caminar y los peyoteros lo siguen al lugar donde él vio al mítico animal. Instantes después se detiene y hace una pequeña perforación en la tierra que esconde al primer grupo de peyotes, o jícuris. Este es el inicio de la cacería.


Cacería, porque el peyote es identificado con el venado sagrado, el guía parte los peyotes en pequeños gajos y ofrece uno a cada peregrino, quienes cantan, agradecen y dejan ofrendas donde apareció el venado azul. Una vez terminado el acto de “comunión” salen a buscar peyote, conforme lo encuentran colocan sus flechas a un costado (De regreso los recogen todos). Por la noche se reúnen y alimentan al fuego, el mar-akame canta lo que dicta Kauyumari reviviendo hazañas de los dioses y la creación del mundo, ayudando a su preservación, danzarán toda la noche y por la mañana, los peyoteros cantan hermosas canciones de despedida a los dioses pidiéndoles que permanezcan ahí; luego partirán de regreso a su comunidad para realizar las ceremonias que completan el ciclo.




Valores a Considerar: Valor Histórico

La provincia geográfico-cultural que se conoce desde la Colonia como el Gran Nayar es una región que se ha constituido a través de procesos culturales conjuntos. Aún no es posible determinar con exactitud desde cuando existe El Nayar como tal; se puede remontar hasta finales del siglo XVI, época en la cual los territorios circunvecinos (la costa, el Altiplano de Jalisco y Nayarit y la meseta central) eran ya controlados por la Corona Española.
        D e la historia prehispánica de los huicholes no existe gran conocimiento, pero a partir de fuentes del siglo XVI se puede hablar de un territorio huichol mayor en la época de la Conquista española, desde finales del siglo XVI hasta principios del XVIII, los huicholes ocuparon una posición limitante entre la Frontera de San Luís de Colotlán, territorio militarizado y administrado por el gobierno virreinal, y el Reino del Nayar, pequeño enclave indígena aún independiente, gobernado por un linaje cora de tonatis (“soles”) desde su capital en la Mesa del Nayar . Entre los huicholes occidentales existe importante influencia cora, y hasta la fecha se observa una proximidad cultural más acentuada con dicho grupo.
En una gran parte del territorio huichol, la labor de evangelización comenzó sólo después de la caída de la Mesa del Nayar, en 1722. Los franciscanos encargados de esta labor no tuvieron la capacidad de mantener una presencia constante en la sierra. A finales del siglo XVIII, los pueblos huicholes recibieron títulos, que hasta la fecha son el fundamento legal de la propiedad comunal de la tierra y definen los límites de cada comunidad.
            Alrededor de 1850, los trabajos de evangelización culminaron con la construcción de templos católicos y la destrucción de los principales callihueyes o centros ceremoniales, con esto se dio el estallido de la gran rebelión liderada por el mestizo agrarista Manuel Lozada, denominada Guerra de Castas de Occidente, en la que los huicholes, al lado de coras, tepehuanes y mestizos, participaron activamente. Durante los 17 años de independencia bajo el gobierno del Tigre de Álica (1856-1873), se reconstruyeron los centros ceremoniales de tradición prehispánica y se consolidó un complejo ritual que incorpora ciertos elementos del catolicismo popular (como la celebración del Carnaval y de la Semana Santa).
            El Porfiriato fue la época que más dificultades para los huicholes generó, porque las compañías deslindadoras acosaron los territorios indígenas de la sierra con el propósito de expropiar las supuestas tierras baldías y venderlas. Durante estos mismos años comenzó la exploración antropológica de la Sierra Huichol, los investigadores más famosos que visitaron y convivieron con los huicholes figuran el francés Léon Diguet, el noruego Carl Lumholtz, el checo Ales Hrdlicka y el alemán Konrad Theodor Preuss.
La Revolución Mexicana posibilitó la defensa de las tierras comunales; en cambio durante la Cristiada (1926-1929 y 1935-1940) las comunidades se aliaron con distintos bandos y pelearon entre ellos, por esto, muchas familias huicholes de Jalisco emigraron hacia tierras nayaritas y duranguenses (El Colorado de la Mora, Sitacua, el ejido Salvador Allende, Roseta y Zoquipan, en Nayarit y Bancos de Calítique y el Potrero en Durango).
En las últimas décadas del siglo pasado, los huicholes han experimentado un auge constante de modernización, con la construcción de pistas aéreas, y tiempo luego carreteras, escuelas con albergues, bodegas CONASUPO y algunos centros de salud, generando el crecimiento alrededor de estos “focos de desarrollo”, al mismo tiempo aumentó la migración a Estados Unidos y a diversas ciudades del país, donde se han ido estableciendo pequeñas comunidades permanentes.
Se fundó la Unión de las Comunidades Indígenas Huicholas de Jalisco (UCIH-Jal.) para enlazar las políticas comunitarias con las diferentes secciones del gobierno y con las organizaciones no gubernamentales, además de poder llevar a cabo proyectos productivos y culturales de toda clase,  concretando avances importantes en la protección de lugares sagrados, como Wirikuta (el paisaje desértico cercano a Real de Catorce, San Luís Potosí), Hauxamanaka (el Cerro Gordo, Durango), Haramara (un santuario ubicado en la playa de San Blas, Nayarit) o Xapawiyeme (la Isla de los Alacranes en el Lago de Chapala, Jalisco), que se ubican lejos de los territorios comunales en la sierra y frecuentemente sufren actos de vandalismo o saqueo a manos de los no-indígenas .




Importancia cultural del pueblo huichol dentro del imaginario social. El viaje a Wirikuta.

El pueblo huichol comienza a verse superado por el avance de la sociedad externa a él, su población no es suficiente para la ocupación de su territorio, irrumpido de golpe por taladores, ganado ajeno, etc. Aunado a esto la situación económica dispar con la que cuentan, dan forma a cierta decadencia de este pueblo, quien sostiene sus creencias  por sus profundas tradiciones religiosas y culturales; esta permanencia se puede mostrar a través de “…la fuerza de sus creencias y en la tenacidad de su carácter…” Una muestra de lo anterior es el viaje a Wirikuta, localidad de sus antepasados y lugar de los dioses, por ello el viaje, junto a esto el campo geográfico de desarrollo del peyote a disminuido, limitando el campo de búsqueda a esta zona; no siendo la única, pero si una de los más importantes cultural y religiosamente hablando.
Por lo anterior se busca el rescate del imaginario huichol a través de esta tradición profundamente arraigada, que da muestra de la religiosidad de este pueblo el cual requiere mayor apoyo por parte de la comunidad ya que su cultura y tradición comienzan a perderse.
El hablar sobre Wirikuta es solo un aspecto de todo lo que gira en torno al mundo huichol, pero parece importante resaltar esta ceremonia como muestra del ceremonialismo y tradición de este pueblo encallado en su tiempo,  y ahora resistiendo los embates del afán de modernidad.